Cataratas del Iguazú


Qué hacer un finde largo?


Es una de las preguntas más frecuentes que nos hacemos, o no?, yo soy de las que están continuamente pensado a dónde me puedo ir.
Para este posteo elegí hablar de las Cataratas del Iguazu; por que? simple!: es un lugar hermoso, podemos llegar sin gastar mucho dinero, y tiene una energía renovadora. Ideal para quienes necesitan cambiar de aire y empezar de nuevo.
Como siempre hago, les recomiendo aquellos lugares a los que fui y sobre todo que por algo me enamoraron.
Cuál es el tiempo ideal de estadía en Cataratas? para mi, entre 3 y 4 días. Si bien hay muchas excursiones para hacer, es el lugar ideal para poder descansar.
Este año tuve la suerte de ir nuevamente, nos alojamos en un hotel cerca del centro que resultó ser hermoso y super pacifico.  La atención fue buenísima, al igual que la comida y la ubicación.



Con estas fotos se habrán dado cuenta que aquí reina la paz. Y así es. Mucho solcito, viento cálido y naturaleza. Volvimos renovados al 100% por eso recomiendo ampliamente alojarse en un lugar tranquilo y alejado de los ruidos de la ciudad, que tenga mucho verde y agua para ayudar a renovar las energías.



Excursiones


A mi me gusta arrancar temprano. Desayunar tranquila y aprovechar el día al máximo; y este viaje no fue la excepción. Como en todos lados uno puede hacer las excursiones por su cuenta, o contratar un servicio: esta vez decidimos contratar una empresa que día a día nos levantaba del hotel a las 7.30 y nos hizo recorrer cada lugar con guías excelentes. Lo bueno de esta metodología de viaje es que se pueden aprender cosas que de otra manera quizás nos perdemos, siempre y cuando el guía se preste y el grupo colabore. 
La excursión en el Parque Nacional Iguazu es de todo el día, por lo cual ropa y calzados cómodo, protector y mucho off!. Es un destino en donde hace calor (y muy húmedo!) grandísima parte del año. 

Transitar nuevamente las cataratas, fue para mi algo increíble. Fui hace como 9 años, pero cada visita es diferente, se vive diferente, se disfruta diferente. Caminamos muchísimo, nos quedamos parados observando el agua, el ambiente. Apreciamos cada sonido, escuchamos las palabras de la guía. Admiramos los animales, las plantas. Perseguí y capturé todos los arcoiris que pude, como una niña. Se me llenaron los ojos de lágrimas de la inmensidad frente a la que estaba parada. 
Me di cuenta, también, de la importancia de entender en dónde estamos: una reserva. Los animales, las plantas, su cuidado y armonía, su trascendencia. Todo depende de nosotros, de cómo los cuidemos, de que los apreciemos. 
Me dio mucha tristeza ver como había personas que hacían caso omiso a los mensajes (violentamente publicitarios) del parque, y a las recomendaciones de cada guía: que decían que no se les de de comer a los coatíes, porque esto los enferma, porque esto los sigue atrayendo hacia los lugares donde más transita la gente. Y sin embargo, más de un adulto peleaba con ellos. Tiraba migas a los pájaros, dejaba latas y restos de comida para atraerlos como si todo fuera un juego. Como si tuvieran la potestad y el derecho de hacer uso y abuso de estos animales. 
El paseo por el Parque Nacional Iguazu consta de varios recorridos, hay quienes prefieren visitar el parque en dos días para poder hacer todo tranquilamente. Pero en mi experiencia, con un día bien planificado basta.
El circuito superior, es por donde comienza el recorrido una vez que se toma el tren que te acerca a él. Desde aquí  se recorren las diferentes pasarelas que te acercan a los diferentes saltos que esconde el parque:


El circuito inferior es para mi el más hermoso, ya que te acerca a la vista de los saltos de una manera más directa. También esta construido con pasarelas que acompañan el recorrido de todo el parque, hasta llegar a los miradores de cada salto.
Lo que más me impactó de este recorrido por el parque es el viaje en lancha por el Río Iguazú. Si bien es una excursión que se contrata y paga aparte, vale la pena hacerla. A través de esta navegación se aprecia la selva en su totalidad. Brinda una vista panorámica alucinante de la Garganta del Diablo y el Salto San Martin. Para mi, fue una de las experiencias más hermosas y vívidas que tuve: genera adrenalina, porque uno está abajo de la catarata (apenas por unos segundos) y se aprecia una felicidad generalizada que es realmente increíble. La buena energía, la risa, los gritos de alegría, se trasladan a cada persona que esta en ese lugar. Uno sale mojado de pies a cabeza, si (lleven ropa seca!) pero con una alegría inmensa que no se olvida más. El agua renueva, cambia la vibra, te hace sentir cosas nuevas. Te da vida. Es una experiencia que no hay que perderse.






El lado brasileño del Parque es también alucinante. Para mi fue una primer visita, y quedé enamorada. 
Si bien el recorrido es muchísimo más corto (con medio día basta), transitar esta otra cara del parque es una experiencia maravillosa. Los senderos en este lado del parque acercan una vista panorámica de cada salto, pero la atracción principal es la vista espectacular de la Garganta del Diablo.




La excursión al Parque Foz Do Iguazú suele ofrecer además un almuerzo (todo incluido!) muy recomendable, la visita al parque de las aves y el paso por el Duty Free. El parque de las aves funciona como reserva ecológica: han rescatado a miles de especies en extinción. Yo no soy amante de estos lugares: si bien son animales que fueron rescatados, hay miles y miles que nacieron en cautiverio, y así viven. No me gusta fomentar la visita a este tipo de parques, pero debo admitir que es la segunda vez que me pasa que ingreso pensando que me voy a encontrar con otro panorama. Y no es así; porque si bien el concepto es diferente al de el zoo, en la realidad no es tanta la distancia que los separa. Creo que es un ámbito en el que hay que seguir reflexionando, cambiando costumbres y reinventando nuestros valores para vivir la naturaleza de otra manera, respetándola en su totalidad y no interviniendo en cada paso. Otro de los lugares que me encanta en Iguazú es la Aripuca. Este nombre fue dado por el pueblo Guaraní a la trampa creada para cazar animales. Si el animal que queda atrapado no es adecuado, simplemente es liberado sin daños, ya que el único fin de este instrumento es la alimentación del humano. Este predio tiene en su centro una recreación de la Aripuca de 500.000kg y 17mts. de altura. Con ello, se pretende generar conciencia sobre la trampa que estamos construyendo: si no tomamos conciencia de nuestros actos y del desinterés por el medio ambiente que hemos generado, caeremos en nuestra propia trampa: pisaremos el palito y quedaremos atrapados por nuestras acciones.



Iguazú, como tantos otros lugares que nos rodean, tiene una energía renovadora. Su pueblo, su historia, la forma en la que cada habitante te recibe. Todo hace que uno vuelva de otra forma. En cada esquina hay un emprendimiento, hay arte, hay construcción, hay sabor. Hay artesanos mostrando sus manualidades, hay personas dispuestas a abrirnos las puertas de su casa. Hay guías que nos quieren hacer reflexionar. Hay pueblos olvidados, que construyen monumentos para que pensemos hacia donde vamos como sociedad. Volvería a Iguazú una y mil veces, para poder seguir conociendo su historia, para poder acercarles un poco más de todo aquellos que tiene...

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