Fin de año en Nueva York

En Diciembre de 2015 tuve la oportunidad de cumplir un gran sueño: visitar Nueva York durante las fiestas. Personaje principal en muchas películas taquilleras, esta ciudad no dio lugar al aburrimiento. Fue un viaje fugaz, planeado sobre la marcha y sin anticipación para pensar en nada. Creo que eso lo hizo aún mejor, ya que permitió que la ciudad nos sorprendiera día a día.
Si bien nunca tuve devoción por las fechas festivas (es más, año nuevo y navidad siempre tuvieron en mí una impronta nostálgica que no me permitió disfrutarlas demasiado), esta vez me propuse enfrentar estas fechas con otra energía: dejar que el año termine y comience en un país  que tiene una cultura bien marcada y atravesada por la alegría y la felicidad, me ayudaron a repensar mi postura frente a ellas. Me dejé abrazar por los símbolos yankees y disfruté minuto a minuto de su resplandor.

La idea de este post es esta: mostrarles a través de las fotos que sacamos y mis recuerdos aquellos lugares imperdibles para visitar en Nueva York durante las fiestas, como forma de seguir rompiendo mis propios esquemas.


Noche Buena y Navidad


Así se viste Nueva York para recibir a los miles y miles de turistas diarios que solo viajan para recorrer y vivir la navidad blanca. Tuve la suerte de ver nevar en el Time Square unos días después de Navidad, asique puedo sentirme satisfecha sobre todo lo que me brindó la ciudad.

Es sorprendente ver cómo cada negocio, restaurante y galería aprovechan esta época para a través de las luces y la exuberante decoración vender y rebajar día a día la mercadería. Es una locura cómo funcionan los negocios por 24 hs, con sus empleados sonrientes y un espíritu festivo digno de un comercial, fue sorprendente poder vivenciar el "espíritu navideño" y todo lo que esto implica para este país, y esta ciudad en particular.

Si bien es una de las ciudades más caras, en estas fechas en particular se puede encontrar de todo: obviamente el pasaje y el alojamiento no tiene el mismo valor que en cualquier otra ocasión, pero realmente lo que uno se lleva luego de visitarla en esta época, es impagable.

Lo ideal siempre es alquilar un departamento (hay varias páginas muy confiables para hacerlo) o encontrar un hotel con desayuno cerca del centro, para poder movilizarse lo máximo posible caminando y en subte.

Para comer hay miles y miles de opciones, desde los restó más caros y elegantes hasta los carritos de las esquinas que por unos pocos dólares te alimentan a la perfección. Nunca va a ser un problema acotar el presupuesto en Nueva York, porque esta preparado para que todos podamos disfrutarlo.

Tuvimos la suerte de llegar con los últimos días de calorcito. 24 grados para un Diciembre en Nueva York, era algo inimaginable, que obviamente duro dos días, pero que nos permitió caminar la ciudad mas relajadas y esperar la Navidad sin pasar tanto frío paradas en el Rockefeller Center.

Algo importante a tener en cuenta para quienes quieran pasar las fiestas allá, es el cambio cultural: si bien en Argentina estamos acostumbrados a reunirnos la noche del 24, en Estados Unidos se festeja de verdad el 25. Obviamente que todo esta muy aggiornado al turismo, ya que viaja gente de todas partes del mundo solo a pasar las fiestas allá. Por lo tanto, reservar un restaurante para el 24 a la noche y poder compartir con otras culturas este evento es un dato de color muy lindo para tener en cuenta.

Luego de la cena, la gran mayoría de las personas se concentra en el Rockefeller Center a esperar la llegada de Navidad. ¿Algo que me sorprendió? nosotras esperábamos un show de fuegos artificiales o algo por el estilo. Pero nada sucedió. El show es la miscelánea cultural que te rodea, las luces de los árboles, el calor de las personas. Las colas para cruzar la calle. En si mismo, todo lo que ocurre es un espectáculo.


El 25 de Diciembre suele haber muchísimos locales cerrados. Menos de los que uno espera, o está acostumbrado, pero sí hay sectores de la ciudad que no abren sus puertas al público.
Por eso, decidimos pasar el día recorriendo el Soho, para luego caminar hasta Little Italy y China Town. Una vez que se comienza a caminar, es muy difícil parar y no aprovechar para recorrer al máximo posible cada rincón de esta atrapante ciudad.



Ese día almorzamos en Little Italy pastas, cada restaurante tiene magia propia y menús exquisitos. No son de lo más económico de la ciudad, pero si se cuenta con tiempo la mejor opción es mirar cada restaurante porque muchas de las promociones que  ofrecen valen la pena.

En China Town se encuentra Columbus Park,  un lugar realmente imperdible e ideal para sentarse a descansar y observar  las diferentes actividades de la comunidad: desde partidas de mahjong hasta conciertos. Uno puede quedarse ahí por horas, recorriendo los rincones del parque como espectador y luego seguir el recorrido por el China Town: los locales son muy variados y accesibles. Ropa, comida, accesorios y regalos se encuentran en cada pequeño rincón de este lugar.

AÑO NUEVO

Esta festividad es la preferida por excelencia, tanto para los turistas como para los neoyorquinos. Las calles rebalsan de gente sonriente, los villancicos son los protagonistas de cada bar, esquina y restaurante. El "espíritu navideño" no se diluye, sino todo lo contrario: se potencia, expande y contagia. 

Es vox populi que en esta fecha las calles del  Time Square cierran desde temprano para comenzar los festejos. Este año ocurrió al rededor de las 15 hs, y ya con tanta anticipación miles y miles de personas se agruparon para esperar la caída de la bola gigante que ocurre recién  a las 00 hs. Durante los momentos previos, hay juegos y shows para pasar el tiempo. 
Nosotras decidimos no ir a esperar que pase el día al Time Square, sino que aprovechamos para caminar por Tribeca y despedir el año de una manera más tranquila. 

Luego de este hermoso paseo (Tribeca es un barrio espectacular y muy calmo) fuimos a cenar cerca del hotel y caminamos hacia el Time Square. Pudimos presenciar la caída de la bola desde lejos, obviamente, pero esto no impidió haber vivido un momento único. 
Otro de los lugares preferidos por los visitantes para recibir el nuevo año es el Central Park. Caminamos hasta allí, junto con las miles de personas que nos rodeaban, luego de las doce de la noche. 






IMPERDIBLES 

Nueva York es una ciudad que te invita a descubrirla constantemente. Para estas fechas, hay varias pistas de patinaje, por ejemplo, dispuestas en diferentes puntos de la ciudad. Tres de las más conocidas se encuentran en el Bryant Park, en el Rockefeller Center y en el Central Park. Es importante saber que, como en todos lados, estos lugares tan emblemáticos se llenan de gente muy rápidamente. La mejor opción es siempre llegar temprano para evitar colas y tumultos y poder disfrutar del día al máximo. 


Otro de los lugares que no se pueden dejar de visitar es la Librería Pública. Particularmente, es uno de mis lugares favoritos en Nueva York. Como en cada punto simbólico de la ciudad, la decoración que presenta es alucinante. Al igual que la Gran Central: es la terminal de trenes y subtes de la ciudad, personaje principal en mas de una serie y película. 






Lo mágico de Nueva York, está en poder parar a mirar cada detalle, en poder frenar dentro de tanta vorágine de gente y apreciar lo que nos ofrece. Eso me paso cuando decidí entrar a una de las tantas galerías de la 5ta. Avenida. Durante muchos días pasamos por delante de una vidriera adornada de una forma espectacular, miles de personas estaban paradas frente a ella y nunca supe bien por qué. Hasta que decidí entrar y me encontré con una galería repleta de stands de maquillajes y demás productos. Pero, mas allá de lo que expusieran en ella, su vestimenta y preparación era alucinante. Me quede un largo rato recorriéndola y mirando sus techos, porque no tenían desperdicio alguno.

Fue realmente una experiencia increíble terminar y comenzar el año en esta ciudad, porque pude reflexionar sobre varias cosas que tenia pendientes (porque la rutina termina automatizándonos y dejando en segundo plano quienes somos realmente). Por eso, soy de las personas que creen que viajar ayuda a sanar heridas, a reflexionar, a pensar en los proyectos y objetivos que queremos cumplir y también en aquellos que no hemos cerrado. Durante este viaje me propuse para el 2016 objetivos, y por suerte pude cumplirlos.

Darle cierre a nuestro año con quienes más queremos y lejos de casa, también es una forma de darnos el lugar a disfrutar de estar con nosotros mismos, más allá de todo. Es una forma de encontrarnos con esa otra parte que no siempre podemos disfrutar.