Derribando los super miedos

3:08

Hyde Park, Londres.

Dinamarca me esta presentando diferentes situaciones a superar. Cada vez que me siento molesta, frustrada y hasta un poquito alterada, trato de frenar mi mente y pensar: ¿a qué te tenes que enfrentar ahora, Marina? Y siempre encuentro esa situación, esa forma de relacionarme que necesito transformar.

No creo que sea solo a mi, ni que sea solo Dinamarca. Creo que viajar hace eso: te moviliza a enfrentarte a tus miedos, a tus esquemas, a romper con todo aquello que creías que eras, para demostrarte, que podes ser lo que quieras.

La primer situación me la puso en frente el verano. Ay, qué extraña me sentí cuando empecé a darme cuenta que se me venía un verano muy caluroso encima. Y yo, que me había venido a vivir a un país nórdico, con mis camperas, guantes y medias térmicas en la mochila, feliz de no tener que exponerme a un rayo de sol, ni mucho menos a sacar la bikini (que solo traje por las dudas, por si algún día pintaba ir a la playa) y mostrar mi blanco cuerpo durante prácticamente 5 meses.  Pero ya me vieron. De repente fue como si otra Marina (una que les juro no había conocido antes) se adueñara de mi.


Palma de Mallorca.


Tuve que derribar mis miedos, tuve que anteponerme a mis creencias, tuve que destruir cada frase que tenía bien grabada en la cabeza, y salir. Tuve que ponerme el short, la musculosa. Sacar la bikini, andar en bicicleta al rayo del sol. Tuve que disfrutar, y creo que esta fue la parte más difícil, ya que no estaba programada naturalmente para hacerlo. Antes de este viaje era una persona que no creía tener la capacidad de disfrutar; y mucho menos de disfrutar un verano, de meterme al mar sin problemas, de caminar por la playa sin prejuicios - ni míos, ni del resto.

Y así fue, como por primera vez en mis 30 años, pude disfrutar de un verano a pleno. Pude reirme, salir, trabajar, nadar. Todos los días me iba al mar: a alguna playa o a saltar a un canal. Todos los días me permití y me enseñe a disfrutar, a no pensar que tenía que tener un cuerpo perfecto (todavía sigo intentando descifrar a qué nos referimos cuando pensamos en “un cuerpo perfecto”) para poder estar al sol y disfrutar. Una sonrisa se dibujó en mi cara el día que salte al báltico por primera vez, y me acompañó durante todo el verano europeo.

Me di cuenta de que estaba viviendo de verdad, que no necesitaba nada más que dejarme ser, que permitirme ser libre y feliz a la vez. Que todas las ataduras estaban en mi mente, y las pude romper. Y que bien que se siente romper con esos lazos destructivos, que nos atan a ideas y pre conceptos que nos van matando lentamente, porque nos impiden ser.

Otra situación que tuve que afrontar fue la amistad: para una persona que lo da todo al conocer a alguien, no es tan difícil comenzar a relacionarse y generar lazos, pero si es difícil comprender que no todos estamos listos para construir amistades como las esperamos.

Distortion, Copenhague.

Asique tuve que aprender a escuchar y entender a quienes me rodeaban desde otro lado. Tuve que aprender a soltar relaciones, a construir desde otro lado, quizás más libre, pero 100% diferente a lo que estaba acostumbrada.
Como en todos lados, viajando también se hacen amigos. Uno conoce gente que sabe que será temporal, y otra que deseas que sea para siempre. Pero en este juego de amistades y temporalidades, también está bueno aprender a disfrutar de quienes están, por el tiempo que están. Porque en este tiempo - sea breve o largo - también se aprende. En mi caso, a relajarme, a no ser tan estricta, a sentirme más libre al relacionarme. Aprendí a manejar mi forma de “dar” y también la forma de “recibir”. De cada persona que conocí en este tiempo de viaje aprendí algo, y espero, del mismo modo, haberle dejado algo de mi.

No les voy a negar que al principio me costó. Tuve algunos días de replantearme muchas cosas, de sentir que me costaba relacionarme, de sentir espacios vacíos, de sentir que necesitaba forjar una amistad. Y cuando empezaba a desesperarme, ahí estaban. Personas que llegaron a mis dias y todavia me acompañan. Que me llenaron de risas, de mates, de cervezas y salidas. Que tienen una palabra de calma cuando voy a desesperar, y también el grito necesario cuando hay que frenar. También hay personas que ya no están, que fueron de risas de un dia. De carcajadas laborales, de charlas largas en un tren. Personas que no conozco, pero que son lindos mensajes por whatsap, o respuestas a una historia en instagram. Siempre hay alguien del otro lado, diciendo “acá estoy”, no pasa nada.

Y al final de la visa, cuando creí que todo comenzaba a estabilizarse se me presenta la situación que más me moviliza: la laboral. Si bien decidí trabajar como freelance todo el año (es decir, todo lo que realice fue sin horas aseguradas, sino que intercambiando trabajos, dias y horarios) porque me gustaba esa adrenalina de no saber que iba a pasar al otro dia, cuando el invierno se acercó todo cambio. Muy lindo tener días libres y tiempo en el verano, pero ahora, con la finalización de la visa tan cerca ya es necesario ponerme las pilas y trabajar. Así Que comencé a tomar más horas de limpieza por la mañana y buscar algún trabajo en un bar o restaurante por la tarde. En eso estoy, cuando me avisan que debo dejar de trabajar con la empresa de limpieza porque pase la facturación anual permitida. Me quede en pampa y la vía. Sin otro trabajo asegurado, y con solo 2 meses por delante. ¿Que hago ahora? Eso es lo que estoy resolviendo.

Siempre digo que Copenhague provee. Y no me ha fallado. Claramente ahora estoy frente a una situación que me molesta, me confunde y me altera. Mi estabilidad se vio afectada por algo que no esperaba. Y ahí es cuando me puse a pensar, ¿que tengo que trabajar sobre la forma de relacionarme con el trabajo?

Puente de las cadenas, Budapest.


Estoy trabajando en encontrar estas respuestas. Trabajo todos los días en conocerme, en resolver esas cosas que me alteran, porque también para eso emprendí este viaje. No solo para conocer el mundo, para aprender culturas diferentes, para relacionarme con otras personas. Sino para conocerme, para dar rienda suelta a mis capacidades, a todo aquello que se que puedo ser, y que sentía tan arrinconado en el lugar que estaba antes. ¿Como hago entonces para no volver a encerrarme? Trabajo, no solo para juntar la plata que me va a permitir seguir viaje, sino también para darme la chance de transformarme y reconstruirme. Quizás, esto es lo más difícil de todo el viaje...

9 Meses Viajando

11:03


Pase por un tiempo de bloqueo para sentarme a escribir; perdida entre la satisfacción instantánea que genera crear videos (insta-stories) y recibir comentarios y consultas y mensajes agradables prácticamente 24/7. ¿Para qué sentarme a escribir durante días, a investigar a crear, si todos quieren ver lo que pasa en tiempo real?. Si, todos queremos eso. Pero ese instante de satisfacción también me estaba corriendo de concretar mi deseo: el de escribir. El de poder darle palabras a todo esto que estoy viviendo y sintiendo.

Llevo 9 meses fuera de casa. 9 meses de haber pasado los días más felices de mis 30 años. Y si, lo son, porque hace 9 meses me anime a hacer lo que tantos años había deseado: dejar todo e irme de viaje. Con lo que implica ese “dejar todo”: dar de baja un alquiler, vender autos, ropa, muebles. Vender hasta las cucharas. Renunciar a ese trabajo que me daba un ingreso fijo al mes. Ingreso que nunca era suficiente, pero que en cierto punto me daba tranquilidad. Alejarme de mis amigos, de mi familia. Dejar a Beatriz (nuestra hermosa perrita) al cuidado de nuestra familia. Vivir bajo horarios diferentes, teniendo que hacer malabares para poder organizar una video llamada decente. Perderme de cumpleaños, embarazos y nacimientos. No estar para tomar un mate cuando me necesitan.

9 meses lejos de lo que conocíamos como la única forma de vida. Lejos de nuestros seres queridos, de nuestra zona de confort. De días, actividades y formas de relacionarnos ya diagramadas. Donde no había mucho espacio para que nuevas experiencias y sensaciones aparezcan. Porque todo estaba ya preestablecido. Con alguna que otra crisis incluida, que siempre involucraba las ganas de viajar.




9 meses de aprender a vivir siendo solo dos, pero también siempre uno. Porque acá no solo estoy creciendo como mujer, como individuo, sino también como pareja. Porque cada día tenemos que estar pendientes el uno del otro, entender nuestros silencios. Agarrarnos las manos para seguir caminando, conociendo. Poner el amor delante de todo. Escucharnos. Entendernos. Darle a la pareja el espacio que necesita para crecer y florecer, mientras yo misma intento hacerlo, mientras el aire fresco de este invierno nórdico me invade, me empuja hacia adentro, me invita a sentarme nuevamente a escribir y aprender a vivir conmigo misma. A escucharme y entender por que hay días que río mucho y días en los que solo quiero llorar, o quedarme en la cama, alejada del celular. Mirando series sin sentido, que hagan que el día pase rápido para no sentarme a crear. Porque cumplir tus sueños también implica un gran HACERTE CARGO.

Ahora tengo a mi cargo no solo conseguir un trabajo durante un tiempo que me permita ahorrar lo suficiente para seguir viaje, sino también que tengo que hacerme cargo de cumplir mi sueño: tengo que hacerme cargo de escribir, de contar, de mostrar lo que significa viajar. Tengo que hacerme cargo de haber decidido ser FELIZ. Con todo lo que eso implica.


Este no es un post como cualquier otro, donde les recomiendo que ver o qué hacer en alguna linda ciudad. Este más bien, es un post donde les cuento que viajando uno también tiene sus momentos bajos. Me replanteo muchas veces al mes: ¿qué estoy haciendo?¿por qué no te dejas de joder, Marina, y volves? ¿por qué no te podes acomodar un poco y hacer el esfuerzo de querer una vida estable? Y cuando empiezo a escuchar esas preguntas, no encuentro respuesta. Me niego a darle forma de vida a situaciones que me lleven a sentirme ahogada, estancada, y perdida nuevamente. No podría ser yo si tuviera que volver ahora a hacer de cuenta que este viaje no sucedió. Porque, y aunque suene trillado decirlo, me fui para encontrarme.

Más de una persona me dijo antes de irme: “ojalá que encuentres eso que estas buscando,eso que tanto necesitas”. Y yo, en ese momento, no pude relacionar que el malestar que sentía interno al estar atada a una silla en una oficina que no me dejaba expandir mis alas, se notaba con tanta claridad.

Hoy estoy feliz, aunque el fin de la working holiday que se avecina, empieza a generarme nuevas incertidumbres: y ahora, ¿a dónde vamos? ¿seguiremos en esto otro año más? ¿volvemos un tiempo y arrancamos de nuevo? Pero ahora sonrío al hacerme estas preguntas, porque a diferencia de las que me hacía meses atrás, estas si son cosas que quiero pensar para poder decidir qué camino voy a tomar.

Y ahora si, con estas líneas expuestas, me doy cuenta que estoy donde quiero estar: valió la pena cada día y cada experiencia vivida. Porque ahora las preguntas que tengo que afrontar, son las de la vida que quiero llevar.



República de Irlanda - RoadTrip

10:46

Cliff of Moher, Galway, Irlanda.


Hacer un RoadTrip por Irlanda creo que fue una de los viajes que más deseamos y menos planeamos. Sí, así de loco como suena. En el momento en el que decidimos que íbamos a visitar este país, decidimos también que íbamos a dejar que nos sorprenda.


Para viajar por Europa como turista, los argentinos podemos estar 90 días de corridos, pero tenemos que mostrar (incluso es un requisito para salir de Argentina) un pasaje de salida del territorio Schengen (pueden leer todo lo necesario en este post). Compramos el pasaje desde Inverness a Dublín y sacamos 3 noches de hostel en la capital irlandesa. El próximo paso fue alquilar el auto y desde ahí, dejarnos llevar.

Una premisa de este RoadTrip fue alojarnos medianamente lejos de los centros turísticos por varias cuestiones: es más económico (lo que pagas un hostel en habitación compartida, podes pagar en un hotel con desayuno incluido) y con el auto, no es tan difícil moverse de un punto a otro. Además, fuimos decidiendo sobre la marcha que hacer y donde dormir.

Opciones para dormir:


Hostel: claramente no es la mejor opción (por lo menos para nosotros, y en este viaje). No nos resultó del todo económico ni cómodo. Compartir tiene sus pros y contras: conocer y charlar con gente de otro lugar, edad y cultura esta buenísimo, pero también hay que saber que no todos viven de la misma manera. En un lugar como Dublín, probablemente no pegues un ojo en toda la noche! (real) está rodeado de bares, y cada compañero de cuarto es diferente (alguno entrara en silencio, tratando de no despertar y otro no le importara nada). Pero, el lado positivo es que: conoces gente, aprendes a superar tus limitaciones, podes cocinar (por lo cual ahorras dinero de los restaurantes).

Hotel:los hoteles que están alejados del centro suelen ser buenos y económicos. El personal es MUY AMABLE!! siempre dispuestos a charlar, mostrarte el lugar y recomendarte donde comer o qué visitar. Las habitaciones van a variar: tuvimos algunas increíbles y otras para el olvido. Pero como en todo, creo que es cuestión de mirar un poquito más y leer los comentarios de cada lugar antes de reservar.

Couchsurfing: es una experiencia maravillosa. Nuestra primer host fue Toni y su hermoso perrito Buddy. La máxima de esta modalidad es compartir. Las personas que están en couchsurfing suelen ser muy amables y familiares: te cuentan de su vida y quieren saber de la tuya. Compartimos mate, vino, cenas. Cocinamos para nuestros host, que con tanto amor nos abrieron las puertas de su casa y nos enseñaron de lo hermoso que puede ser relacionarnos con desconocidos. No tengan miedo, anímense a vivir esta experiencia y a llevar un poco de ustedes hacia otra parte del mundo.





Tony y Buddy, nuestros primeros Hosts.


Si no es en Couchsurfing, nosotros reservamos todo a través de Booking. La verdad es que nos resulta seguro, rápido y fàcil de usar y conseguir alojamiento. Si queres reservar, tengo descuentos para darte! Escribime aca y te paso usd 15 de descuento para tus reservas.



En este post, les vamos a contar nuestro recorrido por la Republica de Irlanda:



DUBLIN:


Qué sorpresa nos llevamos al llegar a Dublín!! Como toda capital, es grande, amplia, llena de gente. Tiene tránsito, está colapsada. Y nosotros que nos imaginábamos un pueblito pequeño, con algunos bares y algo oscuro. 


Dublin, República de Irlanda.


Pero esta es la magia de viajar: podemos empaparnos de todo lo que queramos en series, blogs, en imágenes que sacamos de internet; pero nunca va a haber algo como vivir nuestra propia experiencia en cada lugar.


¿Qué hacer en Dublín?


Free walking tour: nos anotamos el tour de Sandemans Europe. Son unas 2 o 3 horas recorriendo los lugares típicos de la ciudad, y conociendo un poco de la historia. Al final, podes comprar algún paquete interesante para recorrer con ellos! (Se los recomiendo, los precios son buenos y los guías excelentes!).

Trinity College: es el campus universitario! Se puede ingresar a la biblioteca (cuesta 14€ por persona, o buscar algún universitario que los haga entrar gratis jajajajaja).

St. Stephen Park: es un parque bastante grande 💐🍀muy lindo para alejarte un poco del tumulto del centro y sentarte a descansar un rato!! Dato color (importante): fue donado por la familia Guinness 🍻

St. Stephen Green: es un pequeño Shopping pegado al parque, en una de las calles comerciales más lindas de Dublín. No es muy grande, pero su arquitectura es hermosa! Hay opciones para comer, comprar regalos y refugiarte de la lluvia un rato🍵🍲.





St. Stephen Green


Saint Patrick’s Church: es la iglesia del Patrono de Irlanda. El ingreso es pago (7€ por persona) pero el parque a su alrededor es gratuito!

Temple Bar: debe ser la zona más famosa de la capital irlandesa. Está llena de pubs para comer y tomar algo. Hay miles de localcitos para comprar recuerdos de Irlanda, música en la calle y gente feliz. Si te pasa como a nosotros y no tenes mate (o extrañas el dulce de leche) acá lo podes conseguir. El barrio es muy lindo para caminar y pasar horas mirando lo que pasa a tu alrededor.


Dublin, República de Irlanda.

Museo Guinness:





Para mi la mejor excursión que hicimos! El ingreso al museo cuesta unos 20€ por persona, pero vale muchísimo la pena! La fábrica de Guinness es súper interactiva y divertida: como en todo Dublín vas a encontrar muchos grupos festejando y eso le da un tinte de color copado. Además, la visita te lleva a conocer como se fabrica la cerveza, la historia de la familia, las campañas publicitarias de la marca y hasta te enseñan a servir tu propia birra. De yapa, tenes una pinta con tu entrada que podes tomarte en el bar o en el observatorio del último piso. Si te pasa como a nosotros y te colgas con el tiempo, hay opciones para comer barato (entre 7 y 8€).



Mariano recibiéndose de barman.
Desde Dublín salen muchísimas excursiones hacia los puntos de Irlanda que nosotros recorrimos con el auto: Wicklow, Killarney, Cork, Galway, Belfast (entre otros). Asique te recomiendo leer lo que hicimos en cada lugar para que puedas elegir qué excursión hacer (aunque si te animas a manejar por la izquierda, no dudes en alquilar un auto!!).

WICKLOW:

Wicklow National Park.

Wicklow se encuentra a unas 2 horitas y media de Dublín. Fuimos todo por autopista, hasta que comenzamos a adentrarnos en los pueblitos que te van llevando a través de la montaña. Es de cuento, como todo en Irlanda. Al costado del camino vas a tener siempre granjas y por supuesto animales mirándote: ovejas con sus corderos, vacas, patos. Es increíble lo que viajar con este paisaje durante tantos días puede generar en uno: paz, conciencia, ganas de seguir conociendo cada día un poquito más. Estuvimos 2 noches acá, el tiempo justo para recorrer el Wicklow National Park y Glendalough.

Después de dejar las cosas en el hotel, fuimos para Glendalough, orientados por nuestro genial y amable casero, Tom 😃. Este valle es IN CRE I BLE !!!!. Dejamos el auto en el estacionamiento y pasamos todo el día caminando por acá, entre montañas, cascadas y diferentes senderos.






Glendalough.


Si pueden ir temprano está buenísimo, porque se puede aprovechar bien el día y salir a caminar por alguno de los senderos más largos: nosotros hicimos uno breve, que nos llevó a una cascada y volvimos caminando por el medio de la montaña, con un paisaje totalmente diferente al inicial. Además, hay varios paradores, con espacio para el auto, para comer y tomar algo, descansar e ir al baño.


Glendalough.


El inicio del recorrido es a través de las ruinas de lo que fue el centro monástico; lugar elegido por los antiguos monjes de Irlanda para la espiritualidad. Y yo les juro que eso se siente en cada rincón de Glendalough, hay una paz que no está presente en todos lados.




Glendalouh, Wicklow.


Después de unas cuantas horas caminando y renovando energías por acá, nos dimos cuenta que todavía no habíamos visto el mar! Así Que agarramos el auto e hicimos unos kilómetros hasta la costa, para conocer el pueblo y tomar unos mates mirando el mar. De paso, nos relajamos y aprovechamos de uno de los pocos días de sol que tuvimos!








Algo que nos sorprendió: cada pueblito por el que pasamos, parecía fantasma! muy poca gente, pocos lugares abiertos. Pero todo hermoso: limpio, ordenado, silencioso. Casitas de colores decorando cada cuadra, plazas, cafecitos por todos lados. Es loco pensar que lugares tan bellos no son visitados constantemente. Asique si algo les puedo recomendar es que vayan! que disfruten de conocer los pueblos, de descansar del tumulto de gente que hay en las grandes ciudades, que conozcan a los irlandeses que son lo máximo! y disfruten mucho de su tranquilidad.


El segundo día lo pasamos recorriendo el Wicklow National Park, y les digo que es de lo más hermoso que vi en mi vida!. 3 años estuve esperando para conocer este lugar: escenario de muchísimas películas como Pd. Te Amo y Corazón Valiente, asique se podrán imaginar lo que son estos paisajes.



Wicklow National Park.


Pasamos el día recorriendo con el auto, perdiéndonos entre los caminos, yendo de una punta a la otra del parque. Y lo vale. La naturaleza es lo mas hermoso que tenemos, y poder apreciarla es realmente mágico, te devuelve el alma, te llena de vida y buena vibra. Te renueva. Este recorrido es un paso obligatorio si visitan Irlanda, no se van a arrepentir de venir acá y llenarse los ojos de esta inmensidad.


CORK:


Cork.


Nuestro paso por Cork fue breve. El primer día lo utilizamos para viajar desde Wicklow, y como no teníamos apuro, fuimos lento, pasando por varios pueblitos, apreciando y disfrutando del camino.


Uno de los lugares en los que paramos es Ballycotton, para hacer una pequeña caminata en los Cliffs. Por Dios!! cuanta belleza que hay en este lugar💙💚



Cliff de BallyCotton.

Lo lindo de esta ciudad fue haber conocido a Tony y Buddy, nuestros anfitriones, así que disfrutamos de largas charlas tomando mate con ella y conociendo otra forma de vivir y disfrutar la vida. De estar en paz con uno mismo, y abrirnos a que las cosas buenas pasen, porque como nos enseñó nuestra primer couchsurfer: si hacemos el bien, recibimos el bien y hay que estar dispuestos a compartir y aprender de cada persona que nos llega en la vida.



Cork.

Además de estas charlas y paseos a Buddy, salimos a recorrer un poco la ciudad. Caminamos por sus callecitas, entramos a la galerías de arte (que son gratis) y a cada negocio de tatuajes. Disfrutamos de una rica pizza, y vivimos una experiencia paranormal en el Fort Elizabeth: allí, había una chica que te e invitaba a ver su muestra fotográfica y luego a tomar te y escuchar poesía. Lo raro de esto fue el señor que estaba con nosotros: el le dijo que ya la había visto antes. Que hace 25 años ella estaba haciendo lo mismo: recitando ese poema.... Cuestión de creer o reventar, pero que lindo es poder vivenciar algo nuevo todos los días no? Esa es la magia de viajar.

KILLARNEY:


Baltimore.

El trayecto de Cork a Killarney fue hermoso! hicimos el recorrido a través de la costa atlántica, pasando por miles de pueblos y paisajes diferentes. Almorzamos en Baltimore, un pueblo pesquero que solo tenia abierto algunos bares. Antes de media tarde estábamos en Killarney National Park, conociendo Molly Gallivan's, una granja en el medio de la montaña en donde podías recorrerla (dejando propina a voluntad), tomar el te o comprar algún recuerdo.

Otra vez nos encontramos con la buena voluntad (y onda ) de los irlandeses: nos fuimos de acá con agua caliente para el mate y con un hermoso recorrido para hacer en nuestro segundo día.


Molly Gallivan's.


Molly Gallivan's.

El segundo día hicimos el Ring of Kerry. Un recorrido a través de la montaña, por el cual además de hermosas paisajes ves miles de pueblitos. Para media mañana llegamos a Knighstown, un pueblito pesquero que tenía todo cerrado, pero que fue muy lindo de caminar. Después nos dirigimos a Doory y Waterville donde encontramos una playa hermosa en la que nos dedicamos a jugar.



Ring of Kerry.


Porque sí señores, viajar tiene esto: el tiempo y los nuevos aires te permiten reconstruirte y reencontrarte con vos todos los días. Jugar, descansar, crear. Tuvimos tiempo para conocer y divertirnos en el camino a nuestro destino.

Almorzamos en Waterville, lugar elegido por varias estrellas para vacacionar. Miramos mucho el mar, caminamos por cada callecita, admiramos el mundo como si fuera nuevo.




Waterville.

El día lo terminamos en Killarney, caminando por este hermoso pueblo, que es más grande y vivo que todo lo demás que habíamos visto. A la noche fuimos a comer a un bar y a disfrutar de la música Irlandesa, que es increíblemente.


GALWAY:

Galway es la joyita de Irlanda: la ciudad es menos poblada y visitada que Dublín, pero su esencia logra transmitirse en cada calle. Hay muchísimos estudiantes, razón por la cual se vibra una energía diferente: bien jovial y eléctrica.


Caminamos por la ciudad varias veces: de día, cuando llegamos, para conocerla y llenarnos un poco de esta vida. Pasamos por el Arco de los Españoles y comimos barato en un restaurante que encontramos por ahí. Por la noche, fuimos a tomar una cerveza y a comer a un bar que nos recomendaron. Al principio nos sorprendió ver la ciudad con menos gente que de día, pero al cabo de un rato eso cambió: los bares comenzaron a llenarse y la música y los espectáculos callejeros llegaron así, sin más. La ciudad empezaba a demostrarnos lo que tenía para dar, y nosotros, lo disfrutamos!




Galway.
Galway.




Otro paso obligado al visitar este condado es ir a los Cliffs of Moher. Es inexplicable lo que se siente frente a TANTA INMENSIDAD. Miles de turistas lo visitan a diario, y es lógico: la naturaleza hace su magia una vez más y te deja callado, sin poder explicar lo que estás por vivenciar.




Cliffs of Moher.


Si bien nosotros fuimos con el auto, se puede ir con tour y hasta en bicicleta! y recorrerlos por abajo, con un barco. Los Cliffs ofrecen dos rutas para que te pierdas entre su belleza. Pasamos unas 3 horas por acá, escenario de películas como Harry Potter, caminando hacia cada extremo, viviendo y sintiendo el viento, el sol en la cara. Nos asomamos por cada recoveco a ver el mar, a sentir la tranquilidad. A sentir que estábamos en el lugar exacto en el que teníamos que estar.




Cliffs of Moher.


El día siguiente fuimos a Kylemore Abbey, en el Parque Nacional Connemara. El Castillo que aquí se encuentra fue construido por un Inglés, Henry, para su esposa y en su honor también encontramos una Catedral Gótica llena de encanto: por ejemplo, en vez de gárgolas hay ángeles sonriendo.




Kylemore Abbey.


Además, hay una piedra de los deseos: cuenta la historia que si te apoyas sobre ella y revoleas una pequeña piedra y la traspasa, tu deseo se cumple. Obviamente lo hicimos, espero poder contarles mas adelante si se hizo realidad.

Pasamos el día entre el castillo, la catedral y los jardines victorianos. Un día realmente hermoso, de cuentos. Disfrutamos de cada paisaje y espacio de Kylmore, que es un lugar de cuentos!!.




Kylemore Abbey.


WESTPORT:

Se acerca el final de este viaje. Westport fue el último destino que hicimos en la República de Irlanda, desde aquí nos dirigimos hacia Belfast, en Irlanda del Norte, que ya es parte de Reino Unido.



Westport.

Estuvimos aquí 2 noches, en un hotel que nos salió más barato que muchos de los hostels céntricos en los que paramos. Como el clima no nos acompañó para nada y veníamos de casi 2 meses de viaje sin parar, nos tomamos esta estudia para descansar un poco. Pasamos el día caminando por el pueblo, y refugiándonos de la lluvia entre bares y cafeterías. Westport es un pueblo chico, asique con un par de horas alcanza para recorrerlo. 



El segundo día agarramos la ruta otra vez, rumbo a Achill Island. Se encuentra a unos 50 km de Westport y tiene unas vistas y paisajes maravillosos. Recorrimos solo en auto, sin poder prácticamente bajarnos a causa del viento que había. Pero si el clima esta a tu favor, es hermoso para aprovechar todo el día recorriendo diferentes puntos y parando a descansar un poco y disfrutar de la montaña. 





Westport.


Terminamos este RoadTrip camino a Belfast. Recorrer Irlanda en auto es posible y sobre todo HERMOSO. El contacto con la naturaleza es constante y te hace replantear varias cosas sobre como nos manejamos con ella. En mi caso fue bastante extremo, durante este viaje me hice vegetariana, y aprendí a entender mi relación con la comida, las personas y la vida en general desde otro lado.








Viajar es esto: es estar en constante movimiento, pasar del frío al calor en un mes. Disfrutar de la lluvia, del mar y el calor. Vivir. Amar cada cosa que vemos. Aprender a relacionarnos con lo que nos rodea, respetándolo. Aprender a entender al otro, a través de vivir y transitar su cultura y espacio. 




Belfast será un post a parte :) Si quieren saber algo más sobre la República de Irlanda, ya saben donde encontrarme!.