Edimburgo

Edimburgo es, sin duda, la ciudad que más me impactó hasta ahora. Es magia pura. Su historia, sus calles, sus recovecos. En cada esquina se vibra algo diferente. 
Cuando comenzamos a planear el viaje a Europa, nos llamó la atención lo que esta ciudad tenía para ofrecer y sobre todo que era diferente a todo lo que habíamos visto o planeábamos ver. Por eso la elegimos, para poder sentir realmente lo que es que otra cultura y el peso de su historia te atraviese. 

Los amantes de la historia, van a tener la oportunidad de perderse en cada castillo, en cada galería de regalos, en cada bar y cerveza; porque todo lo que Edimburgo tiene para ofrecer está instalado en sus habitantes y con ellos en cada lugar que transitan. 
 
Nuestra visita por esta ciudad fue parte de un viaje casi fugaz por Europa. Comenzamos el recorrido en Paris para luego continuar con Londres y finalizar nuestros días en Edimburgo.  Sin embargo, aprovechamos cada día al máximo para poder aprender de cada lugar que visitamos. Eso es lo que me gusta de viajar: perderme en las calles de otro lugar, entender otras culturas, sentarme y poder apreciar la vida desde otro lado. 
 
Desde Londres tomamos el tren que va hacia Edimburgo, fueron alrededor de 8 horas de viaje que casi ni se notaron. Los trenes europeos son maravillosos: con asientos super cómodos y una atención a bordo impecable. Nos alojamos en The Parliament House Hotel, cerca de la estación de tren. Esto para mi es clave, ya que al no conocer nos evitamos perder mucho tiempo intentando encontrar el lugar. 
Ademas de su ubicación estratégica, este edificio histórico resultó ser maravilloso por donde se lo mire, con una estética gótica bien marcada y característica en la ciudad. La relación precio – calidad fue impecable, razón por la cual lo recomiendo como base para recorrer la ciudad sin problemas. 
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IMPERDIBLES DE EDIMBURGO

A metros de este hotel se encuentra Calton Hill, una colina con varios monumentos  de estilo neoclásicos y una vista panorámica de la ciudad impresionante. 


Como todo en Edimburgo, esta colina está plasmada de historia, que se revive a cada paso: se creó como un campo deportivo, luego se utilizó para entrenamiento militar y terminó funcionando como un hospital para leprosos. Entre los monumentos que han sobrevivido a tanta vida,  se destacan The National Monument of Scotland, Dugald Stewart Monument, The Nelson Monument y City Observatory.

 
Nosotros la visitamos el primer día, luego de haber atravesado en menos de 5 horas todos los climas: llovió, nevo y salió el sol con tan solo haber pasado poco tiempo en esta ciudad. Eso fue lo que más nos enamoro: la posibilidad de adaptarse y continuar a pesar de todo. 
 

El Castillo de Edimburgo es otro de los grandes emblemas que tiene la ciudad. Pudimos recorrerlo en aproximadamente medio día. Se encuentra en la colina de Castle Hill y su única vía de acceso es a través de la Royal Mill, que es la avenida más transcurrida de la ciudad. Por esta avenida también se llega hasta el Palacio de Holyroodhouse.
Se construyó como fortaleza militar en la Edad Media, y a lo largo de su historia pasó a ser dominio de diferentes reyes a raíz de la Guerra de la Independencia de Escocia. 
Gracias a su historia, hay varias salas y museos para recorrer y para poder conocer y reconstruir a lo largo del paseo un poco de sus vivencias. 

Atravesando la Royal Mill se encuentra el Palacio de Holyroodhouse, donde se instala la Reina de Inglaterra cuando está en la ciudad y donde han vivido los anteriores monarcas de Escocia. 
Como todas las excursiones, uno tiene la opción de contratar la audio-guía y pasar el resto del día visitando el Castillo mientras se empapa de su historia. 
Luego de recorrer este Palacio, seguimos con el Parlamento y subimos al Holyrood Park para acceder a una vista panorámica alucinante de la ciudad. 

Una de las experiencias que no hay que perderse en esta ciudad es recorrer el Mary King’s Close. En el siglo XVII fue uno de los callejones más transitados de Edimburgo, donde se concentró la mayor cantidad de enfermos de la época. 
Por ese entonces, cuando la ciudad comenzó a modernizarse, el callejón iba a quedar sepultado. sin embargo, tan solo se clausuro su ingreso y se desarrollo la ciudad por encima, quedando a unos 20 metros de profundidad. 

Nuestro último día en Edimburgo fue maravilloso: la recepcionista del hotel nos aconsejó tomar el tren a Stirling para poder conocer su castillo y apreciar un poco más de la historia de esta gran capital. Asique le hicimos caso, y fue una excelente decisión!!!
Desde la terminal de Edimburgo a Stirling hay aproximadamente 1 hora de viaje. Nada. Y en ese trayecto se puede apreciar un paisaje alucinante. 
Si bien es la ciudad más pequeña de Escocia, supo ser la protagonista durante la Guerra de la Independencia. Por su lugar estratégico, se sabia que si se conquistaba Stirling, se conquistaba Escocia. 

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El Castillo de Stirling

es el más grande de Escocia. Esta ubicado, igual que el Castillo de Edimburgo, sobre un volcán ya extinguido; y construido por diferentes edificios de los siglos XV y XVI. 

El recorrido por este Castillo está muy bien programado. No solo se puede apreciar su arquitectura imponente, jardines y vistas maravillosas; sino que también uno logra introducirse y conocer la historia a través de los museos y representaciones de diferentes escenarios. 
Por ejemplo la cocina, la cárcel, la iglesia. Todos edificios que hacen y dan vida al Castillo, y que fueron protagonistas en sus años de fortaleza y morada de Reyes. 
 
Stirling está coronada con la historia de William Wallace. Su monumento está ubicado en la colina donde se planificó la victoria de Escocia sobre los Ingleses. Victoria que le dio a Wallace el título de Protector y luego Guardián de Escocia. Este monumento puede apreciarse desde la explanada del castillo. 
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POR QUÉ ELEGIR EDIMBURGO?

Por alguna extraña razón no todo el mundo ama esta parte del mundo. Bajo mi percepción es un destino mágico, que vibra en cada rincón. Que espera ser descubierto, apreciado.


Yo lo elijo, lo recomiendo una y mil veces. A quienes aman la historia, las ciudades llenas de intrigas, la arquitectura plena. 
Edimburgo es historia, arquitectura, arte. Es la madre de grandes figuras de la guerra y la economía. Está atravesada por el dolor, la sangre. Fue criada desde el sufrimiento. Y eso se percibe. 
En cada calle, cada monumento histórico. Cada recomendación que te da un ciudadano. 


Hoy en día su historia se respeta. Se conoce. Se cuida. Se reconstruyó valoró. 

http://www.viajaredimburgo.com/mary-kings-close.php

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